Edith Goel

Mares rojos

Las telenovelas
desnudan mi pudor
La sensiblería de mis letras
El celular se queda entre mis sábanas
mudo e inmóvil como la silueta del desamor con datos específicos:
el día
la hora
la cifra

Yo,
esa niña de nueve años
mirando un barco yugoslavo
en el mar rojo de la Plata.

Este otro
el verdadero
repite en mis flancos
las huellas silenciadas
los reproches
un reguero de sol

Aquí se acabaron
las anclas

Escribo el nombre de Dios con mi diestra

Y no hay ancla

Hay pronósticos de incendio intencional

las ambulancias
parten 
la noche en dos
el cuerpo en dos
la vida en dos

A pesar de las antorchas 
y el sonido de una sirena extravagante
hay una rajadura en el pecho de los héroes
por donde huyen los disturbios
el himno inconfesable
la incongruencia de una playa nudista y el debris

En esta tierra de promesas mal cumplidas
es de tarde
es tarde

Queda aún
el resto de la eternidad
para nombrarlo todo

No hay ancla

El hada benigna cruza esta noche
iluminada por los focos del siniestro

Cómo huir a la frontera 
con todas las arabias

Cómo preguntarle al cielo
desde el cuenco ileso de mis ojos
por qué
todavía
a pesar de todo
no hay ancla

(zur Übertragung von Konradin Grossmann)

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