Mares rojos
Las telenovelas
desnudan mi pudor
La sensiblería de mis letras
El celular se queda entre mis sábanas
mudo e inmóvil como la silueta del desamor con datos específicos:
el día
la hora
la cifra
Yo,
esa niña de nueve años
mirando un barco yugoslavo
en el mar rojo de la Plata.
Este otro
el verdadero
repite en mis flancos
las huellas silenciadas
los reproches
un reguero de sol
Aquí se acabaron
las anclas
Escribo el nombre de Dios con mi diestra
Y no hay ancla
Hay pronósticos de incendio intencional
las ambulancias
parten
la noche en dos
el cuerpo en dos
la vida en dos
A pesar de las antorchas
y el sonido de una sirena extravagante
hay una rajadura en el pecho de los héroes
por donde huyen los disturbios
el himno inconfesable
la incongruencia de una playa nudista y el debris
En esta tierra de promesas mal cumplidas
es de tarde
es tarde
Queda aún
el resto de la eternidad
para nombrarlo todo
No hay ancla
El hada benigna cruza esta noche
iluminada por los focos del siniestro
Cómo huir a la frontera
con todas las arabias
Cómo preguntarle al cielo
desde el cuenco ileso de mis ojos
por qué
todavía
a pesar de todo
no hay ancla
(zur Übertragung von Konradin Grossmann)
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